3 razones para emprender como traductor

En este artículo te daremos 3 razones para emprender como traductor. Estas ideas no sólo se aplican a los traductores profesionales, ya que todos estamos en el lote de la inestabilidad laboral.

¿Alguien podría asegurar que un trabajo “fijo” ofrece total certeza? La única certeza que podemos tener en el mercado laboral actual es que la situación es incierta.

Tras una trayectoria de 10 años como traductora profesional, creo que emprender es una buena alternativa. Para mí se ha convertido en la mejor, porque emprender requiere que pongas en marcha tu creatividad y que te desarrolles al máximo como persona y como profesional.

 

 

Con esto no quiero decir que sea una alternativa fácil o cómoda. De hecho, es realmente incómoda al principio, porque no sabes lo que va a ocurrir. Y, sinceramente, hasta que no pasas a la acción no eres consciente de todo el esfuerzo que supone emprender. Tu vida se pone patas arriba.

Cuando emprendes, ya no sólo tienes que preocuparte de traducir. De repente, tienes que tener en cuenta muchas más cosas. Sí, claro, llevas años traduciendo para otros y no te has preocupado del marketing, la gestión de clientes, la atención al cliente, tu marca personal…

 

¿Qué es lo primero para emprender?

Lo primero que debes tener en cuenta para emprender como traductor profesional es que tendrás que hacer un acto de humildad y ponerte a aprender como loc@. Te preguntarás ¿Aprender qué? ¿Seguir estudiando?

Si lo piensas, los traductores nunca dejamos de estudiar y de aprender cosas nuevas. Creo que ningún profesional que sienta pasión por su trabajo deja de aprender ya sea del campo que sea.

Para emprender con éxito tendrás que aprender  un poco de todo: marketing, copywriting, cómo gestionar un blog, cómo optimizar tu tiempo y tus recursos, cómo trabajar tu marca personal.

 

Cuanto más avanzas, más consciente eres de todo lo que te queda por aprender.

 

Nunca llegas a ese punto en el que dices se acabó, ya está todo aprendido. Eso sería muy aburrido. Y es que la fama de los traductores lo dice todo. Seres solitarios, bohemios, un trabajo que apenas da para vivir. Inestabilidad.
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3 razones para emprender

En mi opinión, las tres razones que comparto contigo más abajo son las más importantes para tomar la decisión de emprender, pero hay muchas más.

1. Ofreces trato directo al cliente.

Emprender te permite estar en contacto con el cliente final, conocerle, hablar con él. Al margen de la fidelización de clientes si haces un buen trabajo y solucionas sus problemas, el trato directo te ofrece la posibilidad de conocer cada caso, saber de buena tinta cuál es el destino de las traducciones juradas. No hablo de dinero, hablo de calidad personal, de compartir, me refiero a ponerte al servicio de tus clientes para facilitarles la vida.

Cuando hablas con tu cliente final descubres que muchas veces los clientes no sólo necesitan una traducción jurada. También necesitan tu asesoramiento, toda esa información que tú has ido recopilando tras años de experiencia profesional. ¿Por qué no compartirla con tus clientes como valor añadido a tu servicio?

2. La inversión es reducida.

Si consideramos la inversión inicial que realizan empresas de otro tipo de sectores como, por ejemplo, los restaurantes, comercios de todo tipo, academias… la inversión que necesitamos los traductores para poner en marcha nuestra empresa es reducida (al menos en un principio) y, por lo tanto, viable.

Es cierto que no es fácil ser autónomo en España, sé que la cuota es elevada si la comparamos con el resto de países europeos. En este caso, serás tú el que tenga que valorar tu situación personal y tus circunstancias para tomar una decisión.

No he escrito este artículo para decirte que emprender es fácil y genial. Simplemente, emprender es posible y merece la pena.

3. Tu vida se llena de pasión e ilusión: Tus ingresos son variables

Confieso que yo he pasado años (diez concretamente) trabajando para intermediarios y negándome a emprender porque sentía mucho miedo. Me daba pavor eso de emprender, era como estar frente a un abismo sin saber por dónde empezar.

Aunque en realidad yo siempre he sido autónoma. Por lo tanto, era una emprendedora con visibilidad cero y me limitaba a trabajar con uno o dos clientes. No sabía de marketing, ni de visibilidad, estaba pez. ¿Acaso no es eso una temeridad hoy en día? Si lo pienso ahora… Eso sí que era incertidumbre e inestabilidad.

Ser consciente de que dependes de ti y, en consecuencia, tomar las riendas de tu vida profesional ya es un gran paso y una gran certeza. Tu vida se llena de pasión e ilusión y tu creatividad se pone en marcha de nuevo.

Entiendo que cada persona es un mundo y cada uno es libre de decidir qué opción es mejor. En realidad, no hay una única buena opción que sirva para todos. Pero eso sí… hagas lo que hagas, nunca pierdas la pasión por tu profesión.

 

 

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