Tyndale, ¿a la hoguera por traducir?

William Tyndale

Sí, así es, literalmente cierto. A la hoguera por traducir. Este es el caso de William Tyndale (ca. 1494-1536, Gloucestershire), el primer traductor de la Biblia al inglés. Se educó en Oxford y Cambridge y se especializó en lenguas bíblicas.

En los tiempos de Tyndale, los estudios se realizaban en latín, ésta era además la lengua utilizada por la Iglesia y en la que se leían las Sagradas Escrituras. La traducción y la lectura de la Biblia en las lenguas vernáculas estaban terminantemente prohibidas en esa época. La única excepción era que el episcopado diera su permiso. Así lo establecían las Constituciones de Oxford, de 1408. Hasta que Enrique VII no autorizó la “Matthew Bible” en 1537, era ilegal traducir la Biblia al inglés y difundirla sin autorización.

Este era el contexto social en el que vivió William Tyndale que, desde sus inicios, supo detectar la importancia de realizar una traducción de la Biblia al inglés a partir de los textos hebreo y griego. No obstante, su propuesta no contó con el respaldo de las autoridades inglesas y Tyndale se vio obligado a trasladarse a Alemania en 1524.

Aunque concluyó la traducción del Nuevo Testamento a mediados de 1525 aproximadamente, tuvo que superar muchos obstáculos de todo tipo. De hecho, las autoridades allanaron la imprenta. Él no cejó en su empleo y al año siguiente consiguió enviar algunos ejemplares de contrabando a Escocia e Inglaterra desde una imprenta situada en Worms. El hecho de que las autoridades descubrieran estas copias y las quemaran en la hoguera despertó el deseo de la gente por obtener la obra de Tyndale.

Consiguió publicar una segunda edición en 1527 y una edición revisada en 1534. Además publicó otras obras como el Pentateuco en 1530 y Jonás 1531.

Finalmente, lo traicionaron y lo encarcelaron en Amberes en el año 1535. No paró de traducir, durante su condena tradujo Josué. Al año siguiente, lo juzgaron por hereje y lo condenaron. No pudo terminar la traducción del Antiguo Testamento porque sufrió martirio.

En agosto de 1536, Tyndale fue juzgado. Lo condenaron como hereje y lo excomulgaron con una larga lista de cargos en su contra. Lo entregaron a los poderes seculares para su castigo y lo condenaron a muerte. Tyndale fue ejecutado el 6 de octubre de 1536. Sus últimas palabras: “Señor, abre los ojos del rey de Inglaterra” (Tyndale, citado en Foxe, Libro de los Mártires de Foxe, 83).

No hay lugar a dudas de que Tyndale fue uno de los pioneros de la traducción al inglés. Su innovadora y arriesgada labor propició que se forjara el idioma en una época en la que el inglés (ni ninguna otra lengua vernácula) tenía cabida en la literatura, ni en la academia.

Siempre quiso ser fiel a las escrituras originales y, al mismo tiempo, hacer llegar el mensaje al más humilde. Su traducción ha sido siempre el punto de referencia fundamental para las siguientes traducciones al inglés de la Biblia, ya que fue él quien estableció el estilo lingüístico.

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